SAMA ABDULHADI, CIELO Y ESPERANZA.


SAMA ABDULHADI, CIELO Y ESPERANZA.  


Sama Abdulhadi, 2018. Tomada de: El Espectador 
El conflicto palestino israelí y las narrativas que lo rodean, le dan al arte palestino un carácter único. La especificidad de su cotidianidad en guerra y bajo ocupación, hace que la producción artística sea de inigualable valor.

¿Quién diría que una de las mejores Djs de Techno y House es palestina? ¿A cuantos se les ocurriría ir al Boiler Room en Ramallah durante las vacaciones? Bueno, Palestina es más que un territorio en conflicto, y es que el arte supera todas las limitaciones, el arte transforma y te transforma.


Primer Dj. Tomado de: córdobabeat
Sama Abdulhadi, nacida en Jordania en un campo de refugiados palestinos y luego viviendo en Ramallah desde sus cuatro años es la primer Dj palestina.

Comenzó a mezclar en 2006 en fiestas alrededor de Ramallah y a producir su propia música, con un enfoque en la música electrónica, más específicamente Techno, House y otros subgéneros. Como muchos otros palestinos vive en la diáspora, actualmente en París, luego de estar en Reino Unido y El Cairo estudiando producción musical e ingeniería de sonido; es ahora una de las Djs más conocidas en Europa.

Su estilo descomplicado pero consciente, siempre representando su esencia como palestina pero recordando que la solución al conflicto viene de las cosas simples, y es a través de la música, la danza y el arte que ella como palestina puede aportar algo a su país. Suele posicionarse políticamente, pero sabe que su mayor contribución es cambiar la imagen de su tierra, mostrar que los palestinos son más que guerra, y que a pesar de que no se puede negar la violación de derechos humanos por Israel o las limitaciones de la sociedad a la mujer, su música transforma esto y lo lleva al terreno de la esperanza, de la superación del dolor, del anhelo de la independencia.

Afiche promocional session boiler room palestine
En septiembre del 2018, como parte de su iniciativa para que el techno en palestina crezca, organiza junto a otros artistas como Muqata’a, Jazar Crew, Al Nather y Shab Jdeed, Julmud, Dakn, Makimakkuk and Muktafeen, y DJ ODDZ el primer Boiler Room en Ramallah. Una plataforma de música novedosa que realiza sesiones de música en vivo por al menos 100 paises, de los cuales palestina no es la excepción.

Con la asistencia de cientos de jóvenes entre hombres y mujeres, el evento logró su objetivo, divertir desde el arte, pero también enseñar los talentos locales, que a diferencia de Sama no tienen facilidades para salir de su país por las restricciones a la movilidad impuestas por el gobierno de Israel.

Este año sigue con un proyecto bajo su dirección llamado Electro Steam, donde siete artistas palestinos, productores de música electrónica, realizan una mezcla entre la música tradicional (religiosa, matrimonial o de ceremonias) con los beats del hip hop, el trap o el techno. Cuando se refiere a la herencia religiosa musical no distingue entre musulmanes, cristianos, judíos, drusos, etc.

Sama, cielo abierto al cambio, transforma vidas y es ejemplo de superación de estereotipos y trabajo global con arraigo territorial. La esperanza de ver palestina libre y completamente dispuesta a mostrar su esplendor artístico será la guía de mujeres como ella.


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