Fuera de la ley


Es cierto que en los países arabo-islámicos el respeto a determinados derechos como aquellos relacionados con las libertades sexuales o la igualdad de género suele brillar por su ausencia. De hecho, la denuncia de las ONGs y la difusión en los medios de comunicación occidentales de noticias sobre la materia suelen ser recurrente en este sentido. Tal es el caso de Marruecos, donde El Código Penal castiga con penas cárcel a aquellos ciudadanos y ciudadanas que mantengan relaciones sexuales fuera del matrimonio o con personas de su mismo sexo, así como los que cometan adulterio o decidan abortar. No obstante, pocas veces trasciende la reacción de estos ciudadanos y ciudadanas al ver sus derechos atropellados o ¿acaso es que aceptan su situación con resignación y de manera pasiva?
Nada más lejos de la realidad, si bien es cierto que la libertad sexual todavía constituye una reivindicación que no consigue despertar grandes apoyos en la opinión pública, en Marruecos, la derogación de aquellos artículos que penalizan las conductas sexuales contempladas como ilícitas a fin de fomentar el pleno ejercicio de las libertades individuales, entre ellas las sexuales, constituye un objeto de debate que viene siendo problematizado desde hace tiempo, tanto por los movimientos sociales como por los medios de comunicación o a través de diversas iniciativas culturales, algunas de las cuales han sido recogidas por Leila Slimani en su última obra
De hecho, recientemente dicho debate se ha visto reactivado con fuerza a raíz del caso Raissouni. El 31 de agosto la periodista Hajar Raissouni y su pareja sentimental fueron detenidos y condenados, un mes después, a un año de cárcel por mantener relaciones sexuales sin estar casados y por intentar abortar. Finalmente, tras el eco internacional del caso y la movilización sociales en el interior del país, la periodista fue puesta en libertad el 16 de octubre tras recibir el indulto del rey Mohamed VI. No obstante, a pesar de la gracia real y la arbitrariedad en la aplicación de aquellos preceptos, un número incalculable de marroquís continúa siendo víctimas de un marco normativo que coarta su derecho a disfrutar de una vida sexual libre, plena y feliz (en 2018 14503 personas fueron procesadas en Marruecos por mantener relaciones sexuales sin estar casadas, 3048 por adulterio y 170 por homosexualidad). Una parte de ellos ha decido, en consecuencia, declarase “fuera de la ley”.
El caso Raissouni ha impulsado la constitución del Colectivo 490, en referencia al articulo del código penal que criminaliza las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Este colectivo, compuesto en su mayoría por mujeres (colectivo que sufre con mayor intensidad la represión a su libertad sexual tanto desde el punto de vista penal como especialmente social), ha conseguido canalizar el debate suscitado en la sociedad marroquí gracias, sobre todo, al uso de las redes sociales tanto como instrumento de movilización como espacio de reivindicación. Tras la difusión del manifiesto, redacto por Leila Slimani y Sonia Terab, que fue publicado en diversos medios de comunicación nacionales internaciones
En el manifiesto, suscrito inicialmente por 490 tano por personalidades publicas como personas anónimas marroquíes, estas ciudadanas y ciudadanos además de denunciar la hipocresía social en materia sexual, reconocen su “culpabilidad” y se declaran abiertamente fuera de la ley debido a un marco normativo obsoleto, injusto, contrario a sus derechos fundamentales y completamente ajeno a la realidad del país. En el manifiesto se observa asimismo una especie de voluntad constituyente (Nous, citoyennes et citoyens marocains...). De hecho, tras la publicación del manifiesto, a principios de diciembre el colectivo ha impulsado la iniciativa “el amor no es un crimen que, tras ser difundida por las redes sociales, ya ha superado las 12000 firmas por lo que el parlamento deberá, al menos, pronunciarse sobre la materia. 
En fin, como reconocen muchas de las protagonistas de esta iniciativa nos encontramos simplemente ante una nueva fase reivindicativa, pues la conquista del pleno ejercicio de la libertad sexual en Marruecos será un proceso largo y no exento de dificultades. Si bien es cierto, las condiciones de oportunidad parecen cada vez más propicias…

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