De la guerra a la transgresión musical
Ara Malikian es
un violinista de origen libanés, nacionalidad libanesa y española, y
ascendencia armenia. Nació en 1968, por lo que vivió su niñez en plena guerra
civil libanesa. La guerra ha dejado una gran impronta en la vida de Malikian,
la música un vehículo que ha marcado su historia familiar y el
violín el hilo conductor. El instrumento de Malikian ya marcó la vida de su abuelo, que escapó del genocidio y
limpieza étnica llevada a cabo por el Imperio Otomano contra los armenios
utilizando el violín con el que Ara interpreta su música, haciéndose pasar por músico. De esta manera llegó hasta el Líbano, donde nació
Ara Malikian.

Violín, el eterno pasaporte familiar
Durante
su infancia tuvo que formarse entre bombardeos, cortes de luz, escasez de
alimentos y la violencia de la Guerra, a la edad de 7 años ya estudiaba música de
manera constante y ensayaba durante horas diariamente, ya fuera en su casa o en
el sótano, escondido ante un inminente bombardeo. A la edad de 14 años fue descubierto por el famoso director de orquesta Hans
Herbert-Jöris, gracias a quien le concedieron una beca en Alemania para
formarse musicalmente. Esto implicaba dos cosas, por un lado, una oportunidad
para formarse en una prestigiosa escuela, y por otro, un pasaporte para escapar
de la guerra en la que el país estaba sumergido. A los 15 años viajó solo a
Alemania para cursar sus estudios en la Hochschule für Musik und Theater
Hannover, siendo el alumno mas joven de la historia en ingresar en dicha
escuela. Hace 15 años llegó a Madrid, y desde entonces Malikian ha desarrollado una exitosa carrera musical en la que ha roto moldes y ha dado voz a una nueva manera de entender la música. Desencorsetando la música
Malikian es innovador en todos los aspectos, desde su estética hasta su estilo, ha revolucionado la música con un indudable virtuosismo. Fusiona su música con la tradición folklórica de
diferentes culturas: de Medio Oriente recoge la tradición musical árabe y judía;
del centro de Europa la gitana y klezmer; de Argentina el tango y de España el
flamenco. Hace espectáculos que consiguen atraer a todos los públicos, en los que se mueve, salta y recorre el escenario lejos
del purismo imperante en la música clásica, en los que extiende un repertorio
musical que va desde la interpretación de música clásica, hasta
versiones de Led Zeppelin
o David Bowie,
incluyendo sus propias creaciones artísticas. Es una especie de activista a
favor de la libertad artística, la pluralidad y la mezcla de estilos. Su arte lejos de caer en encasillamientos y convencionalismos, es un espacio para la experimentación. Malikian considera su producción
artística un vehículo para viajar por diversos lugares, culturas y épocas.
Además, ha encontrado en la música una manera de transmitir su historia, a la que dedicó La
increíble historia del violín, un
espectáculo estrenado en 2016 en el que narraba la historia de su familia y de
su vida a través de la música. Dentro de sus composiciones se encuentra la
elegía “1915”, que interpreta con el violín que ayudó a su abuelo a escapar de
la muerte y en el que hace un homenaje a las víctimas del genocidio armenio, a
los 65 millones de refugiados que hay hoy en día y a las víctimas de los
desastres de la guerra.
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