Baya: la artista argelina que sorprendió a Picasso
Baya Mahieddine (1931-1988) nació en Argelia y quedó huérfana con la edad de cinco años. Tras su adolescencia fue adoptada por Marguerite Camina Benhoura, una intelectual francesa aficionada al arte. Fue trabajando como sirvienta para Benhoura, cuando la intelectual percibió el talento artístico de la joven y la animó a pintar. Benhoura proporcionó materiales de arte a Baya y la presentó en ambientes sociales para que conociera a magnates franceses y magrebíes coleccionistas de arte.
En 1947, con tan solo dieciséis años, tuvo su primera gran oportunidad con Aimé Maeght y André Breton, quienes incluyeron algunas obras de la artista en su Exposición Internacional del Surrealismo en la Galerie Maeght en París. En la inauguración de la exposición causó la admiración de artistas de la talla de Matisse y Picasso, entre otros. En 1948 trabajó en el taller de Picasso durante algunos meses. De este encuentro surgió la colección de “Mujeres de Argelia”. Juntos crearon varias obras de cerámica y alfarería en Vallauris.
En 1953 Baya se casó con un músico y compositor, Mahieddine Mahfoudh. Un año más tarde estalló la revolución argelina que interrumpió su producción artística. Francia le ofreció asilo, pero ella lo rechazó. Jamás quiso abandonar el país que le ofrecía aquella inspiración en sus dibujos. Al finalizar la guerra, Baya ya tenía seis hijos y comenzó a pintar de nuevo. Desde entonces no paro hasta su muerte en 1988. En 1963 exhibió sus obras anteriores a la revolución junto a otras más recientes en una exposición itinerante entre Argelia y París.
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| Las dos músicas (1966) Fuente: Fundación Banca Santander |
En su obra pictórica, Baya utilizaba la técnica gouache como su medio principal. En sus dibujos solía representar un mundo sin hombres, pero repleto figuras de mujeres, elementos de la naturaleza, animales y de objetos con referencia a la música. Se la considera una pionera del arte naíf basado en imágenes que combinan a la vez formas primitivas y otras, con connotaciones modernas. Todas sus obras surgen de una rica imaginación personal, sus recuerdos de la niñez e imágenes de los cuentos literarios con los que creció. En sus dibujos predominan las flores y animales como mariposas, pájaros y peces. Poseía un estilo singular que brotaba de sus experiencias personales. Algunas de ellas surgían de su admiración por la música, motivada, a nuestro juicio, por la relación con su marido músico.
El arte occidental solo había retratado África desde los estereotipos y lo exótico. Baya sin buscarlo se enfrentó al orientalismo pintando lo que nunca podría caber en ningún estereotipo cultural. Su trabajo artístico logró con éxito mostrar una nueva perspectiva del mundo árabe, más allá de los cuentos de las mil y una noches y los cuadros de mujeres adornadas con joyas dentro de los harenes.


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